En soledad

 

Buscó un rincón lejano para esperar la muerte así
sin arrogancia ni velas que me sepulten.
Me sobra tu lástima y cualquier lágrima,
porque en 21 gramos de ausencia pà adelante
no hay recuerdo que mutile mi extenso todavía.
Porque ya no hay ánimo ni vino para esperarte.
Sólo un fuego que cuaja un cuervo moribundo y el lodo en mi boca
que ya no te nombra.

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Acerca de zaraceno

Rafael Torres. Intentar escribir, aunque a veces falten las fuerzas, a pesar de ser seres sujetos al tiempo y al espacio, a un aquí y ahora; cómo quien sube a una hoguera y surge después en cuclillas, al borde de las circunstancias, con el llanto guardado muy adentro, con el muro que confunde y te desarma, recogiendo la sangre del camino. Con ilusiones en los bolsillos y sonrisas en la billetera, con el alma desnuda y un cañón apuntándote a la cabeza. Ver todas las entradas de zaraceno

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